domingo, 10 de noviembre de 2013

Las oleadas revolucionarias de 1820-1848

Entre 1815 y 1848 se produjeron en el mundo occidental tres oleadas revolucionarias. La primera se desarrolló entre 1820-1824, y tuvo una localización periférica, afectando al área de la Europa mediterránea (España, Nápoles, Grecia) y Polonia. También afectó a las colonias españolas en América, proclamándose en este periodo la mayor parte de las repúblicas latinoamericanas. Sus logros también fueron limitados, en la mayoría de los casos los movimientos revolucionarios fueron sofocados, excepto en Grecia y las mencionadas colonias hispanoamericanas.


La segunda oleada revolucionaria se sitúa entre 1829-1834, y tuvo un alcance más amplio, tanto geográfico como en sus logros. La caída de los Borbones en Francia o la independencia de Bélgica tienen lugar en este contexto. Pero en la mayoría de los estados se producen cambios que conllevan el triunfo de los principios del liberalismo moderado (regímenes parlamentarios, constituciones moderadas, sufragio censitario, etc.), instalándose en la cumbre del poder político la “gran burguesía” (banqueros, industriales, altos funcionarios). Por otro lado, aunque no consiguen sus aspiraciones, en esta oleada revolucionaria se revelan como fuerzas importantes y claramente definidas la clase trabajadora y los nacionalistas.


Por último, la tercera oleada revolucionaria es la de 1848, mucho más compleja que las dos anteriores, en la que se superponen cuestiones económicas (crisis profunda del sistema capitalista, combinada con los últimos coletazos de las crisis de subsistencias propias del Antiguo Régimen), sociales (reivindicaciones de la clase obrera frente a la burguesía) y nacionalistas, no en vano, del fracaso de las revoluciones de 1848 arrancan los dos procesos de unificación que se van a desarrollar en las décadas siguientes: la italiana y la alemana.


Todas estas oleadas revolucionarias tienen en común su rechazo al sistema de la Restauración que pretendió la vuelta a la monarquía absoluta y al predominio de los privilegiados (aristocracia e Iglesia), pero al mismo tiempo sirvieron para poner de manifiesto lo heterogéneo de las opciones políticas que se planteaban como alternativa. Siguiendo a Eric Hobsbawn, podemos señalar tres tendencias de oposición al sistema de la Restauración, que he esquematizado en la siguiente tabla:

Tendencia política
Moderada liberal
Radical-democrática
Socialista
Grupo social
Aristocracia liberal y alta clase media
Clase media baja, nuevos fabricantes, intelectuales
Trabajador pobre, obreros industriales.
Sistema político
Monarquía constitucional, sistema parlamentario oligárquico, sufragio censitario
República democrática, sufragio universal masculino
Primitivo comunismo.

Fuente: HOBSBAWN, Eric (2005): La Era de la Revolución, 1789-1848, Barcelona, Ed. Crítica. Libros de Historia y La Historia con mapas.

Para saber más:

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